Vestigio
Una obra orgánica y silenciosa donde la imperfección de la materia revela tensión, fragilidad y permanencia.

El vacío no es ausencia. Es el espacio donde la forma comienza a existir. En esta serie, la materia delimita, atraviesa y revela espacios que forman parte de la propia escultura.
Una obra orgánica y silenciosa donde la imperfección de la materia revela tensión, fragilidad y permanencia.
No encierra un vacío. Encierra un movimiento. La materia gira sobre sí misma hasta convertir el espacio en parte esencial de la forma.
Como el curso de un río que nunca avanza en línea recta, la forma se desarrolla a través de giros, desvíos y retornos.
La materia se entrecruza generando una red de relaciones donde cada pliegue depende de los demás.
Entre la materia y el vacío existe un espacio de transición. Es ahí donde la forma encuentra su verdadero significado.